11 diciembre. 2025
¿Tus hijos ven películas? ¡Que también les sirvan para aprender inglés! Aquí tienes títulos ideales y cómo sacarles partido real.
Las películas forman parte de la infancia de casi todos los niños: risas, canciones, aventuras, personajes entrañables… Pero además de entretenimiento, también pueden convertirse en una excelente puerta de entrada al inglés. Solo hace falta escoger los títulos adecuados y acompañarlos de un pequeño plan para sacarles partido. También puedes inscribir a tu hijo en nuestras clases dinámicas y ayúdale a avanzar aún más en su inglés.
Por qué las películas ayudan tanto en el aprendizaje infantil
Los niños tienen una capacidad sorprendente para absorber sonidos nuevos. Ver películas en versión original les permite familiarizarse con la pronunciación auténtica, pero también con el ritmo, las pausas y los matices del inglés real. A esto se le suma que, en una película, las palabras van acompañadas de imágenes y emociones, dos elementos que facilitan muchísimo la memoria.
Además, escuchar inglés dentro de una historia que les interesa hace que puedan anticipar lo que va a ocurrir, lo que reduce la frustración y aumenta la atención. Incluso si no entienden todo, su oído empieza a distinguir sonidos, a reconocer frases y a conectar vocabulario con acciones concretas.
Por eso, muchas familias que introducen películas en inglés desde edades tempranas notan mejoras en la pronunciación y en la comprensión de sus hijos sin que estos sean plenamente conscientes de que están aprendiendo.
Cómo utilizar las películas en inglés en casa o en clase
Para que este recurso funcione es fundamental ser constantes y tener una actitud relajada. No se trata de hacer un análisis lingüístico de la película, sino de crear un entorno en el que el inglés esté presente de una forma cercana.
Al principio, es normal que los niños necesiten apoyo visual o auditivo adicional. Pueden empezar con subtítulos en español si eso les da seguridad, aunque conviene cambiar a subtítulos en inglés tan pronto como sea posible para reforzar la conexión entre sonido y escritura. Con el tiempo, pueden probar pequeños fragmentos sin subtítulos, incluso si no entienden todo. Esta progresión suave suele dar muy buenos resultados.
Igualmente resulta muy útil repetir algunas escenas. La repetición, en el aprendizaje infantil, es una aliada poderosa. Al volver a escuchar un diálogo, los niños empiezan a reconocer palabras que antes les habían pasado desapercibidas, y eso les motiva. También ayuda mucho animarlos a imitar frases cortas, expresiones o canciones: la imitación desarrolla la pronunciación y la entonación de manera natural.
Tanto en casa como en el aula, lo más importante es mantener una actitud positiva. Si los niños relacionan el inglés con un momento de disfrute, su predisposición a aprender mejora notablemente.
Películas recomendadas para niños de 3 a 6 años
En estas edades, los dibujos animados son la opción ideal. Los niños pequeños captan mejor un idioma cuando las frases son cortas, repetitivas y acompañadas de imágenes muy expresivas.
La serie de Peppa Pig es un ejemplo perfecto para quienes se inician. Los episodios son breves, con un inglés británico claro y fácil de seguir. A muchos niños les encanta repetir las palabras que escuchan porque rápidamente las asocian a objetos y acciones reconocibles.
Entre las películas, Frozen es una de las más recomendables. Las canciones ayudan muchísimo al aprendizaje: la melodía hace que las palabras se recuerden con facilidad y los niños suelen repetirlas con entusiasmo. Algo parecido ocurre con Finding Nemo, cuya trama sencilla y visual hace que incluso los más pequeños puedan seguirla en versión original sin sentirse perdidos.
Y si buscas una película que introduzca inglés británico desde edades tempranas, Paddington es encantadora. Es tierna, divertida y con un acento amable que los niños pueden reconocer sin dificultad.
Películas ideales para niños de 7 a 10 años
A medida que crecen, los niños son capaces de seguir historias más largas y comprender vocabulario más variado. Es una etapa muy buena para introducir películas bilingües o sagas conocidas, ya que muchas veces ya han visto alguna versión doblada.
La saga Harry Potter es uno de los recursos favoritos de familias y profesores. Los protagonistas crecen y su lenguaje evoluciona con ellos, lo que permite a los niños familiarizarse con diferentes registros del inglés británico. Aunque las primeras películas son más sencillas, a medida que avanza la historia el vocabulario se vuelve más complejo, así que es ideal para una progresión natural.
Otra opción muy efectiva es The Lego Movie, que combina humor, creatividad y diálogos rápidos, pero claros. El ritmo de la película invita a detenerse en algunas escenas para identificar objetos o acciones, lo que puede convertirse en un juego educativo.
Matilda —tanto la versión de los años noventa como la más reciente— también es una gran elección. El lenguaje es accesible y permite hablar sobre emociones, actitudes y valores, lo que favorece conversaciones naturales en inglés después de verla.
Películas recomendadas a partir de los 11 años
Cuando los niños ya tienen una comprensión más desarrollada, es buen momento para introducir tramas más profundas o con vocabulario más amplio. Las películas musicales suelen funcionar muy bien porque la combinación de melodía y lenguaje facilita la retención.
Mary Poppins Returns, por ejemplo, ofrece un inglés británico elegante, canciones pegadizas y muchos momentos que pueden repetirse para trabajar la entonación. Charlie and the Chocolate Factory es otra alternativa excelente: los personajes son muy expresivos y permiten practicar descripciones y opiniones con naturalidad.
En esta etapa, Inside Out es especialmente útil para trabajar el vocabulario emocional. A los niños les resulta fácil identificar los sentimientos de cada personaje, por lo que después de verla se pueden mantener conversaciones sencillas en inglés sobre lo que han entendido.
Para quienes buscan algo más cercano al género de aventuras, la saga de The Chronicles of Narnia ofrece un inglés claro y una ambientación que mantiene la atención incluso en escenas largas. Es una buena elección para trabajar la comprensión avanzada sin necesidad de introducir historias excesivamente complejas.
Crear un ambiente de “cine en inglés” en casa o en el aula
Una manera de integrar el inglés en la rutina familiar es dedicar un momento semanal a ver cine en versión original. No importa si es una película completa o solo una parte; lo relevante es que el inglés esté presente de manera constante.
Después de verla, siempre es buena idea conversar un poco sobre lo que ha ocurrido, aunque sea en frases muy breves: “I liked the bear”, “The song was fun”, “She was scared”. Este tipo de intercambio ayuda a los niños a sentirse seguros usando el idioma y normaliza su uso en actividades cotidianas.
El valor de las películas bilingües
Muchos padres se preguntan si es beneficioso alternar las versiones en español e inglés. La respuesta es que sí: las películas bilingües pueden ser una herramienta magnífica para quienes están dando sus primeros pasos. Ver una escena en español y luego escucharla en inglés ayuda a relacionar el contexto con la pronunciación y reduce la frustración inicial.
Además, es un recurso especialmente útil para padres que no dominan el inglés pero aún así desean acompañar a sus hijos en el aprendizaje. Hoy en día, plataformas como Netflix, Amazon Prime Video o Disney+ permiten cambiar de idioma y subtítulos con facilidad, lo que facilita adaptar la experiencia según el nivel de cada niño.
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